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La Ciudad de los Césares

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Buscaba La Ciudad de los Césares pero encontró el LAGO NAHUEL HUAPI. Majestuoso y mágico, un lago que encierra misterios y deseos. Eso le habría ocurrido a un español durante la conquista al arribar a la ciudad de Bariloche en la Patagonia Argentina. Lo que el español buscaba es la que, según cuenta la leyenda, sería “La Ciudad de los Césares”. “Está encantada en la Cordillera de los Andes, a la orilla de un gran lago. El dí­a de Viernes Santo se puede ver, desde lejos, como brillan las cúpulas de sus torres y los techos de sus casas, que son de oro y plata macizos”. Pero esta ciudad nunca fue descubierta.

La leyenda tiene su origen en el Siglo XVI, época de la conquista española y describe un paisaje paradisíaco en la Patagonia donde se asentaba una ciudad repleta de metales preciosos como el oro y la plata, de los cuales también estaban forradas sus paredes. Con esos metales se hacían asientos, cuchillos y rejas de arado. Las campanas y la artillería se escuchaban desde lejos. Además sus habitantes poseían grandes riquezas y las tierras eran excelentes para la explotación agrícola ganadera. Los templos de esta ciudad y hasta el pavimento eran de oro macizo.

Algunas versiones indicaban que La Ciudad de los Césares estaba ubicada en un claro del bosque. Otras en cambio decían que se levantaba en una península o en el medio de un gran lago y que contaba con un puente como único acceso.

“Para formarse una idea de sus riquezas, basta saber que los habitantes se sentaban en sus casas en asientos de oro. Eran blancos, rubios, con ojos azules y barba cerrada. Hablaban un idioma ininteligible a los Españoles y a los Indios”, cuenta la historia.

“Ciudad Encantada”, “En-Lil”, “Lin Lin”, “Ciudad del Rey Blanco”, “Lo de César” o “Los Césares”, son algunos de los nombres que recibió esta ciudad. Varios fueron los que intentaron encontrarla sin éxito: Juan de Garay y el padre jesuita Juan Mascardi fueron algunos de ellos.

La leyenda dice también que los habitantes de esta ciudad son personas libres o inmortales que sólo mueren a una edad elevada e incluso muchos relatan que nadie nace ni muere en la Ciudad Encantada. Algunas versiones dicen que se trataría de dos o tres ciudades cuyos nombres serían Hoyo, Muelle y Los Sauces. Lo cierto es que hasta el día de hoy nadie la ha encontrado y hay quienes se animan a afirmar que la leyenda hablaría en realidad de una ciudad sagrada en la que el encuentro y la conexión con Dios sería la verdadera riqueza que poseen los hombres que la habitan.

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